La mayoría de mis amigos son mayores. Antes se decía con más
acierto y menos piedad viejos. De ahí se podría deducir (porque la deducción
inevitablemente también la practican los idiotas y no solo Sherlock Holmes o
Darwin) que el trato más o menos frecuente y amistoso conmigo es tan tóxico que
provoca el envejecimiento. Ya, ya: no son viejos porque sean mis amigos —ni
causalidad ni casualidad—, sino que mis amigos suelen ser de mi edad más o
menos, aunque no tan guapos; viejos como yo.
Vale, es un ejemplo ramplón, patatero para diferenciar una
correlación de una causa-efecto, una causalidad. Sin embargo, las
manifestaciones de numerosos políticos de este malhablado país —malhablado no
porque blasfeme mucho o se suelten tacos, que también, sino por lo mal que
hablan tantos de nuestros personajes públicos y especialmente los políticos— no
hacen esa distinción, en unos casos por ignorancia, en otros por interés
partidista o incluso por ambos. Así que
en lugar de mi banal ejemplo inicial (tranquilos, amigos, vais a seguir envejeciendo
con un poco de suerte, me tratéis o no) pondré el de los inmigrantes. Entre nuestros
políticos de derechas es muy usual señalarlos como causas y causantes de muchos
efectos indeseables; cuando esos efectos y la propia inmigración están correlacionados,
claro, porque vivimos en un mundo de mierda, pero unos sitios son más mierda
que este nuestro que tantos no quieren compartir. Los prejuicios, ya se sabe,
son lo opuesto de los juicios y del buen juicio.
Lo contrario también funciona y no sólo lo usan ciertos políticos, sino también timos como la homeopatía: afirmar que algo es seguro porque no provoca cierta efecto indeseable, por lo que no cabe duda de que garantiza la paz, la salud o lo que se quiera. En Los Simpson lo expusieron bien en el chiste de la piedra que ahuyentaba tigres.
ResponderEliminarhttps://www.youtube.com/watch?v=G9XDB9rTFWM
P.D: Tengo una piedra por aquí muy curiosa y nunca he sufrido ataque de dragones... Por si a alguien le interesa...
Sí, llevas razón. De todas maneras, el efecto placebo existe; otra cosa es que no se conozcan bien sus mecanismos
EliminarHabía un olivo hermoso y vetusto, lleno de nudos, con un tronco ancho dividido en varias ramas repletas de hojas desparramadas que creció y creció de forma espontánea, sin pertenecer a olivar alguno, y que, al decir de cierta gente, producía excelente fruto.
ResponderEliminarY esos olivos, además, son los que amparan a los pájaros migrantes
EliminarPero tú no eres tan mayor, ni tampoco tan tóxico. Y sí, soy Emma.
ResponderEliminarTodo depende de la escala con la que te compares.
EliminarBienvenida de nuevo
Me entró un poco de nostalgia.
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