jueves, 2 de marzo de 2017

Marx sigue vigente, 2






Los años que siguieron a la muerte de Marx, primero, y luego de Engels, hasta la constitución de la Segunda Internacional (o Internacional Socialista) en 1889 fueron de gran euforia y muchos historiadores los han calificado como la edad de oro del marxismo. Pronto se desvaneció tanta euforia sobre un futuro espléndidamente socialista. La Primera Guerra Mundial, la conocida como Gran Guerra de 1914 vio como los partidos socialistas de los proletariados francés y alemán se alineaban con sus respectivos estados, ejércitos y patronos explotadores y no con sus ‘hermanos’ marxistas transfronterizos (No fue la última vez que los nacionalismos le metieron un gol a las izquierdas, que por definición son internacionalistas, y así hasta nuestros días). En cambio, se produjo un retoño del marxismo-socialismo mucho más rígido y eficaz: el bolchevismo o comunismo.

El papel de Engels siempre ha sido controvertido. Para unos es el compañero de fatigas de Marx, su Sancho Panza, su Doctor Watson, su mecenas. Para otros Marx-Engels es un personaje bifronte, completo en sus dos partes; pero quien elevó a los altares a Engels, que no olvidemos sobrevivió una década a Marx, fue el marxismo-leninismo ortodoxo, por una sencilla razón: Engels simplificaba a Marx, lo convertía en eslóganes (y lo distorsionaba). Cuando Marx murió, Engels comenzó a reelaborar un marxismo en gran medida de su propia cosecha a partir de su propio discurso ante la tumba de Marx en Highgate en 1883 (tumba y cementerio que he visitado: muy bonitos); y es ahí cuando surge ese retrato de materialista científico de Marx a imagen y semejanza del admirado Darwin. Esa lectura ‘científica’ de Marx es una creación de Engels, con extrañas y poco armoniosas adicciones  de las ciencias naturales (poco armoniosas si las comparamos con las incursiones naturalísticas de Kropotkin en su Apoyo mutuo, mucho más logradas y basadas en observaciones personales en Siberia del príncipe anarquista ruso). Marx jamás afirmó haber descubierto “la ley del desarrollo de la historia humana” como proclamaba Engels en su opúsculo “El socialismo utópico y científico”.

Mientras tanto, tras las guerras mundiales, los socialistas, o socialdemócratas fueron convirtiéndose en aspirantes fiables a ejercer el poder en los respectivos estados-naciones y por ende, no solo a conseguir logros que en su conjunto conocemos como Estado del Bienestar, sino a temer revoluciones, como la bolchevique. Estado keynesiano del bienestar, liberalismo político (nada que ver con el neoliberalismo económico actual y brutal) y lealtad democrática. Y a su izquierda, conforme avanzaba el siglo pasado y en el mundo real, a la gente como yo le costaba distinguir entre el marxismo de tipo soviético y las 236 variedades a su izquierda, a cual más secta, a cual más ‘religiosa’. Y además a todo esto le vino a complicar la aparición de movimientos de liberación del Tercer Mundo o anticoloniales, además de los feministas, ecologistas y demás.



(Seguiré informando)

11 comentarios:

  1. Me ha gustado, muy especialmente cuando empiezas a hablar de Engels y llegas al contundente final. La famosa frase de que dos rabinos, tres escuelas se aplica muy bien a la izquierda, me temo.

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  2. Fuera del tema: debo admitir que no entendí hasta ayer la fotografía en la columna lateral, porque no lo conocí demasiado bien y no recordaba el follón. No diré más porque de este sólo oí ecos.

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  3. No voy a tener más remedio que leerme algo de Marx, algún día. Confieso que me da mucha pereza. Por un lado estos resumenes tuyos me abren cierto apetito, pero por el otro es como si me dieran ya el trabajo hecho. ¿Para qué molestarme en leerle a él, pudiendo leerte a ti? Algo así.

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    1. No, hombre, no es lo mismo, evidentemente, leer a Marx que leerme a mí sobre Marx. Comprendo que apabulle su extensión, pero hay sistemas: Recuerdo una antología de textos de Marx del ‘viejo profesor’ (Tierno Galván) que estaba muy bien y que debe andar por algún rincón de mi biblioteca en el pueblo. Y en su día me leí el primer volumen de El Capital y cosas expurgadas del resto

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    2. Ya, ya sé que no es lo mismo leer a Marx que a ti. Precisamente por eso prefiero leerte a ti...

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    3. Para gustos están los colores, como se suele decir (y hay elogios que por excesivos se desactivan solos, pero gracias)

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  4. Imagino que el último párrafo es un trailer de lo que vendrá porque en solo unas líneas te meriendas tres cuartas partes del siglo pasado. Confío en que trates algo los conflictos de conciencia de los socialistas con el marxismo (y el consiguiente invento de la socialdemocracia).

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    1. Pues no, no es esa mi intención. hay muy buenas historías del pensamiento marxista, del socialismo y del siglo XX.

      Por cierto, la socialdemocracia es anterior al marxismo, así que nada "del consiguiente invento de la socialdemocracia", como dices

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    2. En términos estrictos, sí, la socialdemocracia es anterior al marxismo. Pero creo que entendiste lo que quería decir; para ser más preciso, cambio la expresión por "el consiguiente regreso a la socialdemocracia", en el snetido que la calificaba el propio Marx: un ideología burguesa con ciertos tintes socialistas.

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Ansío los comentarios.Muchas cabezas pueden pensar mejor que una, aunque esa una sea la mía